Prefacio a la Recolección de Flores

Prefacio a la Recolección de Flores

No sabemos si este divino padre Elías, llamado también el Ecdico (el defensor), fue aquel Elías de Creta que estudió los Discursos de Gregorio el Teólogo, o si fue algún otro. Y puesto que al obrero lo conocemos por sus obras, queda claro por estos capítulos que fue un hombre que ascendió a la altura de la sabiduría exterior, y mucho más aún de la sabiduría espiritual, que es la mejor; pues toda persona sensata percibirá la fuerza de sus palabras y la abundante gloria de sus virtudes. También nosotros las contemplamos, y nos maravillamos ante los abundantes frutos de su enseñanza moral y espiritual, y verdaderamente los gozamos. La fuerza de las palabras y la gloria de las virtudes, como hojas, cubren los frutos y les otorgan una belleza inefable, y por eso se las llama bondades. De estos Discursos hemos preparado lecturas para la mesa de aquellos padres y las ofrecemos para satisfacción de quienes los aman, invitándolos a entrar en este maravilloso y fragante jardín de flores, plantado con muchos y elevados brotes de palabras espirituales y regado con los dulcísimos arroyos de la sabiduría, y les pedimos que se sienten a su sombra, para que también ellos disfruten no solo de los arroyos del amor activo a la sabiduría, sino que coman hasta saciarse de los frutos de la contemplación de la mente. Cuando leas con atención lo que está escrito, hallarás el consejo y el testamento de los celosos amantes de la sabiduría, que, como un manantial, derrama el rocío de palabras instructivas, compiladas por los esfuerzos y trabajos de Elías, el más humilde presbítero.