El Paraklesis (Canon Suplicatorio a la Santísima Virgen María): texto canónico, orden litúrgico y significado (Guía completa)

El Paraklesis (del griego Παράκλησις — «Canon Suplicatorio») es uno de los servicios litúrgicos más conmovedores y reconfortantes de la Iglesia Ortodoxa. La palabra griega paraklesis significa «consuelo», «amparo» o «ardiente súplica de auxilio». En los libros de coro se titula: «Canon Suplicatorio a la Santísima Madre de Dios, cantado en toda tribulación y aflicción del alma» [1].

Compuesto en su forma breve en el siglo IX por San Teostericto el Confesor durante las persecuciones en Bizancio, el Paraklesis se canta ante los iconos milagrosos con el estribillo incesante:
👉 «¡Santísima Theotokos, sálvanos!»,
constituyendo el baluarte espiritual de Oriente frente a guerras, plagas y angustias [2].

1. Troparios y Odas del Paraklesis

A la Theotokos acudamos presurosos nosotros los pecadores y humildes, y postrémonos en penitencia clamando desde lo hondo del alma: ¡Soberana, ayúdanos teniendo piedad de nosotros; apresúrate, que perecemos por multitud de culpas! No despidas vacíos a tus siervos, pues en ti tenemos la única esperanza.

Nunca callaremos nosotros los indignos de publicar tus grandezas, oh Theotokos; pues si tú no intercedieras orando por nosotros, ¿quién nos habría librado de tantos peligros? No nos apartaremos de ti, oh Soberana, pues siempre salvas a tus siervos de toda adversidad.

Megalynaria (Himnos de Alabanza)

¡Alegría de todos los que sufren eres, protectora de los afligidos, sustento de los hambrientos, consuelo de los peregrinos, báculo de los ciegos, visita de los enfermos y amparo de los desvalidos, oh Madre del Dios Altísimo: apresúrate a socorrer a tus siervos!

¡Más alta que los cielos y más pura que los rayos del sol, líbranos de todo peligro, oh Soberana del mundo!

Oración a la Virgen

¡Oh Reina mía Clementísima, esperanza mía, amparo de los huérfanos y defensa de los desamparados, consuelo de los tristes! Mira mi miseria, asísteme en mi debilidad; tú conoces mi aflicción: resuélvela según tu beneplácito, pues no tengo otro auxilio fuera de ti, ¡oh Madre de Dios! Guárdame y ampárame por los siglos de los siglos. Amén.

Fuentes

  1. San Teostericto el Confesor. Canon Suplicatorio a la Madre de Dios. Siglo IX.
  2. Horologion Ortodoxo. Monasterio de la Santa Trinidad, Jordanville, 2012.

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