La invocación a nuestro Señor Jesucristo bajo la advocación del Divino y Justo Juez constituye una de las devociones más profundas, arraigadas y veneradas en la tradición cristiana hispana. Frente a las tribulaciones del mundo presente, la fragilidad de los tribunales humanos, las calumnias, las falsas acusaciones, las demandas injustas y la angustia de las prisiones, los fieles de todas las épocas han elevado su clamor al Único cuyo juicio es infalible, incorruptible y soberano. La milagrosa y poderosa oración al Justo Juez (conocida popularmente en el orbe hispanohablante como oracion al justo juez u oracion del justo juez) no es una simple fórmula piadosa, sino un escudo espiritual de amparo divino, cimentado en la Sagrada Escritura, el magisterio de los Padres de la Iglesia y siglos de experiencia pastoral.
Esta guía canónica y académica completa ha sido elaborada para ofrecer a los creyentes el corpus íntegro y verificado de las oraciones al Justo Juez, su trasfondo bíblico e histórico, una guía de discernimiento teológico frente a las deformaciones supersticiosas, y el acompañamiento espiritual necesario para afrontar procesos legales, litigios civiles o causas penales con la paz que sólo Dios puede otorgar.
- 1. Textos Canónicos y Tradicionales: Ir a las Oraciones al Justo Juez
- 2. Oración para Casos Legales y Juicios: Oración antes de entrar al Tribunal
- 3. Oración para la Libertad de los Presos: Oración por las personas encarceladas
- 4. Novena de 9 Días al Justo Juez: Estructura de la Novena para causas urgentes
- 5. Los Salmos Bíblicos del Juicio de Dios: Salmo 35 y Salmo 91 de protección
- 6. Fundamentos Teológicos y Bíblicos: Cristo como Juez Soberano e Imparcial
- 7. Origen Histórico e Iconografía: Del Pretorio de Pilato al barroco hispano
- 8. Fe Verdadera vs. Superstición Esotérica: Clarificación doctrinal y advertencia pastoral
- 9. Guía Práctica ante Procesos Judiciales: Paz interior (Nepsis) y defensa legal
- 10. Descargas Gratuitas y FAQ: Devocionario en PDF y preguntas frecuentes
- 11. Referencias Canónicas y Académicas: Fuentes magisteriales y bibliografía
1. Corpus Canónico y Tradicional de Oraciones al Justo Juez
A lo largo de los siglos, la piedad cristiana ha conservado textos tradicionales de conmovedora belleza y fuerza espiritual. A continuación se presentan las versiones íntegras y autorizadas, depuradas de adulteraciones esotéricas y centradas en la soberanía salvífica de Cristo.
Oración Original y Completa al Justo Juez (Para Protección General y contra Enemigos)
Esta es la versión clásica y reverenciada en los antiguos devocionarios de España y América Latina. Se reza de rodillas, ante una imagen de Cristo crucificado o del Justo Juez, con una vela bendita encendida como signo de la luz de la fe:
«¡Oh Divino y Justo Juez, hacedor de cielo y tierra, Rey de reyes y Señor de señores! Salvador del linaje humano, que con Tu infinito poder dominas a los gobernantes de este mundo y escudriñas los pliegues más recónditos del corazón del hombre.
Tú que fuiste entregado a manos inicuas, azotado cruelmente en la columna, coronado de punzantes espinas y condenado a muerte sin haber cometido falta alguna; Tú que aceptaste callar ante los falsos jueces de la tierra para que nosotros fuésemos justificados ante el Tribunal Eterno: dígnate, Señor misericordioso, posar Tus ojos divinos sobre mi alma afligida.
Mírame, amado Redentor, rodeado de peligros, asechado por adversarios que buscan mi ruina material y espiritual, acosado por envidias, malas lenguas y conspiraciones injustas. Por la santidad de Tu Pasión y la amargura de Tu Madre Santísima al pie de la Cruz, te ruego:
Cúbreme con Tu santo manto y escóndeme en la hendidura de Tu costado herido. Si mis enemigos tienen ojos, que no me vean; si tienen manos, que no me aten ni me golpeen; si tienen pies, que no me alcancen; si traen armas, que se emboten sus filos y sus proyectiles pierdan su fuerza; si levantan calumnias o falsos testimonios, que sus labios enmudezcan ante la majestad de Tu Verdad.
Líbrame de prisiones inmerecidas, de emboscadas traicioneras, de pleitos infundados y de jueces prevaricadores. Sé Tú, Señor Jesús, mi abogado defensor en la tierra y mi escudo en el cielo. Que la sangre preciosa que derramaste en el Gólgota selle mi hogar, mi familia y mi libertad, y que al final de mis días comparezca con júbilo ante Tu santo tribunal para gozar de Tu presencia celestial. Por los siglos de los siglos.
Amén.»
Oración Tradicional al Justo Juez para Mujeres
En la tradición devocional hispanoamericana, existe una adaptación conmovedora dirigida a las madres, esposas, hijas y mujeres que enfrentan acoso, violencia, demandas de divorcio o desamparo familiar:
«¡Oh Justo Juez bendito, dulce Jesús mío, Hijo amadísimo de la Virgen María! A Tus pies soberanos acudo hoy como mujer necesitada de Tu santa clemencia. Tú que en Tu paso por el mundo devolviste la dignidad a la mujer, sanaste a la hemorroísa, perdonaste con amor a la adúltera y consolaste a las piadosas mujeres en el camino del Calvario: mira la aflicción de mi espíritu.
Guárdame, Señor, de la malicia de los hombres perversos, del odio de los que pretenden humillarme o despojarme del sustento de mis hijos. Pon una barrera de ángeles celestiales alrededor de mi casa. Que la pureza virginal de María Santísima sea mi vestido y Tu santa Cruz mi fortaleza. Si contra mí se traman demandas injustas, si intentan despojarme de lo mío o manchar mi honor con mentiras, confunde Tú a los soberbios y restitúyeme la paz.
Tú que eres mi Justo Juez, mi Padre y mi Redentor, toma mi causa en Tus manos santas y no permitas que perezca. En Ti confío, en Ti espero, y bajo Tu manto maternal me cobijo ahora y en la hora de mi muerte. Amén.»
2. Oración al Justo Juez para Casos Legales Difíciles, Audiencias y Juicios Injustos
Esta oración está concebida expresamente para ser recitada los días previos a una audiencia judicial, comparecencia penal, mediación mercantil o firma de convenios litigiosos. Se aconseja rezarla 15 minutos antes de ingresar a la sede del tribunal:
«Señor Dios del Universo, Creador de las leyes que gobiernan el cosmos y legislador supremo de la moral humana: me presento ante Ti con el corazón compungido pero lleno de inquebrantable fe. En este día he de comparecer ante un tribunal de los hombres para ser juzgado en esta causa (mencione aquí con serenidad el número de expediente o la naturaleza del litigio).
Tú conoces, Señor, la pureza o debilidad de mis actos; Tú sabes que no he procedido con dolo ni saña para perjudicar al prójimo. Te suplico en este instante que envíes sobre la sala de justicia al Espíritu Santo, Espíritu de Sabiduría, de Verdad y de Consejo.
Ilumina el entendimiento de los jueces, magistrados y fiscales; extirpa de sus mentes todo prejuicio, soborno, desidia o error humano. Guía la palabra de mi abogado defensor para que exponga con claridad meridiana los hechos y las pruebas. Pon un freno en la boca de los testigos falsos, desbarata las trampas de la parte acusadora y haz que la luz de la verdad resplandezca sobre toda falsedad procesal.
Que se haga justicia, Señor, pero que Tu misericordia triunfe sobre el juicio severo. Me entrego plenamente a Tu santísima voluntad, sabiendo que ningún veredicto terrenal puede doblegar a quien camina bajo Tu amparo soberano. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.»
3. Oración al Justo Juez por la Libertad de los Presos y Personas Privadas de Libertad
Inspirada en el mandamiento evangélico de visitar y socorrer a los encarcelados (Mateo 25:36), esta súplica es rezada por familiares de detenidos, presos preventivos o reclusos que buscan la redención de sus vidas y una pronta resolución judicial:
«¡Señor Jesucristo, Justo Juez, que padeciste el encierro del calabozo de Caifás y el ultraje de los soldados en la noche más oscura de la historia! Tú que no viniste a condenar sino a salvar, y que prometiste el Paraíso al Buen Ladrón arrepentido sobre el leño de la Cruz.
Elevo mi clamor angustiado por Tu siervo/a (nombre de la persona detenida), recluido/a tras los muros de la prisión. Señor, mira las lágrimas de su familia y la soledad de su celda. Si es inocente de los cargos que se le imputan, apresura el día de su vindicación, derriba los obstáculos burocráticos y haz que las puertas de la cárcel se abran como se abrieron para los apóstoles Pedro y Pablo en Jerusalén y Filipos.
Si ha errado, Señor, concédele la gracia del arrepentimiento sincero, la conversión del corazón y la enmienda de vida, pero templa la severidad de la condena con Tu indulgencia divina. Protégele de la violencia, la desesperación, la degradación carcelaria y las malas compañías. Concede sabiduría a los defensores públicos y caridad a las autoridades penitenciarias.
Te rogamos, Divino Justo Juez, que devuelvas la libertad a los presos justos y salves a las almas prisioneras de las tinieblas del pecado. Por Tu santa Resurrección y por la intercesión de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de los cautivos. Amén.»
4. Novena Devocional de 9 Días al Divino y Justo Juez
La Novena es una práctica de oración perseverante basada en los nueve días de vigilia que los apóstoles y la Virgen María guardaron en el Cenáculo a la espera del Espíritu Santo (Hechos 1:14). Para causas judiciales difíciles o encarcelamientos, se recomienda iniciar esta novena con devoción firme, confesión sacramental y caridad hacia los necesitados.
- Día 1 — Purificación del alma y perdón de nuestras propias faltas: Meditación del Salmo 51 (Miserere): «Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia».
- Día 2 — Entrega total de la causa en las manos de Cristo: Meditación de San Mateo 11:28-30: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré».
- Día 3 — Perdón sincero hacia los enemigos y falsos acusadores: Meditación de San Lucas 23:34: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
- Día 4 — Iluminación para jueces, peritos y magistrados: Meditación de Proverbios 21:1-3: «Como corrientes de agua, así está el corazón del juez en la mano del Señor».
- Día 5 — Desbaratamiento de calumnias y falsos testimonios: Meditación del Salmo 35:1-12: «Pelea, oh Señor, contra los que me combaten; saca la lanza y cierra el paso a mis perseguidores».
- Día 6 — Paz interior y erradicación de la angustia mental (Nepsis): Meditación de Filipenses 4:6-7: «No os inquietéis por nada… y la paz de Dios custodiará vuestros corazones».
- Día 7 — Amparo contra la violencia y la privación de libertad: Meditación de Hechos de los Apóstoles 12:5-11 (La liberación milagrosa de San Pedro de la prisión).
- Día 8 — Intercesión maternal de la Santísima Virgen María al pie de la Cruz: Meditación de San Juan 19:25-27: «Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu Madre».
- Día 9 — Acción de gracias anticipada y sumisión al juicio divino: Meditación de Romanos 8:31-39: «Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?».
Estructura diaria recomendada para la Novena:
1. Señal de la Santa Cruz y Acto de Contrición.
2. Lectura del pasaje bíblico asignado al día y 5 minutos de silencio interior.
3. Rezo de la Oración Original al Justo Juez.
4. Tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias en reverencia a las llagas de Cristo.
5. Petición concreta de la causa legal, laboral o familiar.
6. Promesa de una obra de misericordia espiritual o corporal (visitar a un enfermo, socorrer a un necesitado o perdonar una ofensa).
5. Los Salmos Bíblicos del Juicio de Dios y la Protección del Inocente
La oración vocal al Justo Juez adquiere su mayor plenitud litúrgica cuando se enlaza con el salterio bíblico. Los salmos constituyen la oración inspirada por el mismo Espíritu Santo con la que Jesucristo oró durante Su vida terrena.
Salmo 35 (El Pleito Judicial del Justo Perseguido)
Compuesto por el rey David cuando era injustamente perseguido por Saúl y los cortesanos que levantaban falsedades contra él, el Salmo 35 es el modelo bíblico del creyente que confía su demanda al tribunal celestial:
«Pelea, oh Señor, contra los que me combaten; ataca a los que me atacan. Toma el escudo y el broquel, y levántate en mi ayuda. Saca la lanza, cierra el paso a mis perseguidores; di a mi alma: «Yo soy tu salvación».
Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y humillados los que maquinan mi mal…
Porque sin causa me tendieron su red en un foso; sin causa cavaron zanja para mi alma…
Se levantan testigos despiadados; de lo que no sé me interrogan. Me pagan mal por bien, dejándome desolado…
Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones…
¡Júzgame conforme a Tu justicia, Señor Dios mío, y no permitas que se alegren de mí!» (Salmo 35:1-4, 7, 11-12, 17, 24).
Salmo 91 (El Amparo Inexpugnable de las Alas Divinas)
Junto con el Salmo 35, el Salmo 91 (Qui habitat in adiutorio Altissimi) representa el mayor cántico de inmunidad espiritual de la Iglesia ante pestes, flechas enemigas, trampas y asaltos nocturnos:
«El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: «Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré». Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con Sus plumas te cubrirá, y debajo de Sus alas estarás seguro; escudo y adarga es Su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día… Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.» (Salmo 91:1-5, 7).
6. Fundamentos Bíblicos y Teológicos: Cristo como Único y Verdadero Juez
Para comprender la naturaleza de esta devoción, es imperativo fundamentarla en la revelación divina contenida en las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia Católica:
1. El Padre ha entregado todo juicio al Hijo:
El Evangelio de San Juan (5:22-27) establece con rigor dogmático que Jesucristo es el Juez supremo investido por el Padre: «Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre… y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre». Jesucristo reúne la omnisciencia divina y la naturaleza humana perfecta; Él no juzga por rumores, ni se deja deslumbrar por apariencias retóricas de letrados.
2. La visión profética de Isaías:
Siglos antes de la Encarnación, el profeta Isaías describió la rectitud incorruptible del Mesías: «No juzgará por lo que vean sus ojos, ni decidirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los desvalidos, y dictará sentencia con equidad para los humildes de la tierra» (Isaías 11:3-4). Asimismo, Isaías proclama la triple soberanía del Salvador: «Porque el Señor es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el Señor es nuestro Rey; Él mismo nos salvará» (Isaías 33:22).
3. La doctrina de Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica:
El Doctor Angélico, en su monumental tratado sobre la Justicia (Summa Theologiae, II-II, quaestiones 57 a 62), explica que el juicio legítimo exige tres condiciones indispensables: emanar de una autoridad legítima, brotar del celo por la justicia y pronunciarse conforme a la recta razón. Cuando un tribunal humano transgrede estos principios mediante el cohecho, el falso testimonio o la parcialidad ideológica, su dictamen degenera en injusticia flagrante. Ante ello, el cristiano apela legítimamente al Tribunal Divino de Cristo, cuya providencia desbarata las maquinaciones terrenas y endereza lo torcido.
7. Contexto Histórico e Iconografía del Justo Juez en el Mundo Hispano
La devoción al Justo Juez no nació como una invención abstracta, sino íntimamente ligada a la Pasión redentora de Jesucristo y a la imaginería barroca de los siglos XVI al XVIII:
El Juicio Humano a Cristo (El Tribunal de Poncio Pilato):
El origen primordial de la devoción evoca las escenas evangélicas del Pretorio: Jesús maniatado, cubierto con la clámide púrpura de burla, coronado de espinas y portando una caña por cetro (el Ecce Homo, Juan 19:5). En aquel instante histórico se produjo la paradoja culminante de la creación: el Juez Universal compareciendo dócil, en silencio y atado ante un magistrado imperial corrupto que se lavó las manos para no perder su cargo político. Por eso, todo preso inocente, todo acusado falsamente y todo litigante oprimido ve en la imagen del Justo Juez a su hermano de sufrimiento y a su defensor supremo.
La Expansión en España y América Virreinal:
Durante el Siglo de Oro español, cofradías sevillanas y castellanas consagraron imágenes escultóricas bajo este título. Con la evangelización de América, la devoción echó raíces profundas en la Nueva España (México), el Reino de Guatemala, el Virreinato de la Nueva Granada (Colombia) y el Perú. Destacan imágenes insignes de fervor multitudinario como el Justo Juez de Quetzaltenango (Guatemala) y las tallas procesionales de Popayán (Colombia), donde cada Semana Santa los reclusos y litigantes se encomiendan al Señor maniatado que imparte gracia y clemencia.
8. Discernimiento Teológico: Fe Verdadera vs. Superstición Esotérica
Es un deber pastoral ineludible advertir a los fieles contra las graves tergiversaciones sincréticas que lamentablemente han proliferado en torno a la oración al Justo Juez. En mercados populares y portales de internet, proliferan panfletos que mezclan la santa oración con prácticas de santería, espiritismo, brujería, velas de colores mágicos y conjuros para «tapar bocas a jueces» o «dominar la voluntad ajena».
- Confianza en la Providencia frente a la Manipulación Mágica: En la auténtica piedad cristiana se implora que resplandezca la verdad acatando con humildad la voluntad del Creador. La desviación supersticiosa pretende forzar la voluntad de Dios mediante conjuros, repeticiones talismánicas o números cabalísticos.
- Purificación Sacramental frente a Rituales Ocultistas: El cristiano acude al Sacramento de la Penitencia (Confesión), repara el daño causado y comulga en la Santa Misa. La superstición esotérica recurre a velas negras, sahumerios de dominación, tierra de cementerio o sal para dañar al adversario.
- Amor al Enemigo frente a Deseos de Venganza: El Evangelio nos manda orar por los perseguidores y desear su conversión. La brujería busca la desgracia, ruina material o muerte de los contrarios legales.
- Comunión con la Iglesia frente a Amuletos Clandestinos: El fiel vive su fe a la luz del día en su comunidad parroquial y en la caridad fraterna; el ocultismo promueve el uso de rezos cosidos en la ropa para pretender impunidad criminal ante la ley.
El Catecismo de la Iglesia Católica (art. 2111) enseña con suma claridad: «La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone… Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición». Acudamos al Justo Juez con corazón limpio, manos inocentes y espíritu de conversión, y jamás con artimañas de tinieblas.
9. Guía Pastoral y Práctica para Enfrentar Procesos Judiciales
El litigio legal es una de las experiencias más desgastantes para la salud psicológica, familiar y espiritual del ser humano. Para atravesar este desierto con serenidad cristiana, los Padres espirituales recomiendan cuatro pilares:
1. La Práctica de la Atención Vigilante (Nepsis):
En la tradición ascética de la Filocalia, la nepsis es la sobriedad y vigilancia de los pensamientos. Ante la notificación de una demanda o un requerimiento judicial, el enemigo del alma bombardea la mente con escenarios catastróficos de quiebra, cárcel o descrédito público. No permita que la imaginación se desboque. Respire con calma, invoque mentalmente la Oración de Jesús («Señor Jesucristo, Hijo de Dios, Justo Juez, ten piedad de mí») y recuerde que el día de hoy tiene ya su propio afán (Mateo 6:34).
2. Cooperación Leal con su Defensa Jurídica:
La fe no anula la prudencia humana. Dios actúa ordinariamente a través de las causas segundas: proporcione a su abogado defensor toda la información fidedigna, sin ocultar detalles por vergüenza, ordene sus documentos y pruebas cronológicamente y aténgase a la verdad en sus declaraciones. La mentira procesal es contraria al Justo Juez y siempre termina por descubrirse.
3. El Poder de la Oración Comunitaria:
Nuestro Señor prometió: «Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos» (Mateo 18:19). Pida a su familia, a su grupo parroquial o a nuestra comunidad de Pray.ee que intercedan unidos por su causa legal.
10. Descargue Gratis el Devocionario en PDF y Preguntas Frecuentes
Para facilitar su rezo diario en su hogar, durante traslados o en la antesala de los juzgados, hemos preparado la edición completa del devocionario en formato digital, con tipografía nítida para imprimir o leer en su dispositivo móvil:
También puede acceder a los textos litúrgicos y al conteo de días de la Novena directamente desde nuestra aplicación móvil gratuita: Pray.ee en Google Play.
Preguntas Frecuentes sobre la Devoción al Justo Juez (FAQ)
¿Es eficaz la oración al Justo Juez en demandas civiles complejas o pleitos familiares?
Sí, la oración constante derriba la soberbia de los corazones litigantes, ilumina a jueces y mediadores, desbarata pruebas falsas y propicia acuerdos justos y pacíficos, evitando la ruina emocional y financiera de las partes.
¿Cómo rezar de forma correcta antes de ingresar a una sala de audiencias?
Se recomienda confesarse previamente, perdonar de corazón a la parte contraria para no guardar rencor, rezar la Oración antes de entrar al Tribunal acompañada del Salmo 35 y encomendar el resultado a la divina providencia de Cristo.
¿Tiene aprobación eclesial la devoción al Justo Juez?
Totalmente. Jesucristo como Justo Juez es un dogma central de la fe católica («desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos», según el Credo Apostólico). Las oraciones cristianas dirigidas a Él cuentan con indulgencias tradicionales y arraigo en cofradías canónicamente erigidas.
¿Qué hacer si un familiar está en prisión preventiva esperando juicio?
Rezar la Novena al Justo Juez y la Oración por los Presos en familia, ofrecer la Santa Misa por la pronta clarificación de la verdad y cooperar diligentemente con los abogados aportando testimonios de arraigo y conducta.
¿Se puede usar la oración al Justo Juez para librarse de una culpa si cometí un delito real?
Dios no puede ser cómplice de la injusticia ni del daño al prójimo. Quien cometió una falta debe asumir su responsabilidad con entereza moral. La oración en ese caso sirve para pedir la atenuación de la pena, un trato penitenciario digno y, ante todo, la salvación del alma mediante la reconciliación con Dios.
11. Referencias Bibliográficas y Fuentes Canónicas Académicas
Para garantizar el rigor doctrinal y la profundidad espiritual de esta publicación, se han consultado las siguientes fuentes magisteriales y académicas:
1. Libreria Editrice Vaticana — Catecismo de la Iglesia Católica (Segunda Edición Oficial), Artículos 678–679 («Cristo, Juez de vivos y muertos») y Artículo 1807 («La virtud cardinal de la Justicia»). Disponible en el archivo oficial del Vaticano: vatican.va.
2. Conferencia Episcopal Española (CEE) — Sagrada Biblia (Versión Oficial): Salmo 35 (pleito judicial de David contra falsos acusadores), Salmo 7:11 («Dios es juez justo»), Isaías 33:22 («El Señor es nuestro Juez»). Madrid: BAC, 2011.
3. Santo Tomás de Aquino — Suma Teológica (Summa Theologiae), Secunda Secundae (II-II), Quaestiones 57–62: «Del Derecho, la Justicia, el Juicio legítimo y la restitución de la verdad». Edición bilingüe Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).
4. San Agustín de Hipona — Enarraciones sobre los Salmos (Enarrationes in Psalmos, Salmo 34/35): «El clamor del inocente perseguido ante el Tribunal de Dios frente a los tribunales del siglo». Madrid: BAC, Obras Completas de San Agustín.
5. Real Academia de la Historia / Devocionarios Históricos Españoles — Investigaciones sobre la imaginería y devoción al Ecce Homo y al Justo Juez en las cofradías de Sevilla, Castilla, Nueva España (México) y Popayán (Colombia) durante los siglos XVI al XVIII.
6. Comisión Episcopal de Pastoral Social y Penitenciaria (CEE / CELAM) — Orientaciones pastorales sobre la dignidad del ser humano ante la privación de libertad y los procesos judiciales (San Mateo 25:36: «Estuve en la cárcel, y vinisteis a mí»).
