La Regla breve de oración de San Serafín de Sarov para laicos es uno de los legados espirituales más benévolos, sabios y accesibles del monaquismo ortodoxo oriental. Conmovido por la flaqueza humana, las fatigas cotidianas y las ocupaciones ineludibles de los cristianos que viven en el mundo y que carecen de tiempo para extensos devocionarios monásticos, el santo taumaturgo de Sarov entregó este camino conciso pero lleno de gracia divina [1].
San Serafín afirmaba: «Guardando esta pequeña regla, cualquier creyente —obrero, campesino o anciano enfermo— puede alcanzar la medida de la perfección cristiana. Pues estas tres oraciones constituyen el cimiento inquebrantable de toda la fe: la primera fue dictada por el mismo Cristo; la segunda fue traída del Cielo por el Arcángel; y la tercera contiene en compendio todos los dogmas de nuestra salvación» [2].
Esta guía canónica detalla el esquema del día, los textos sagrados y las enseñanzas del santo para mantener viva la Oración de Jesús en el trabajo cotidiano.
1. Esquema diario: tres veces al día con memoria de Dios
El santo anciano mandó realizar esta regla tres veces por jornada —mañana, mediodía y noche—, prolongándola mediante la oración interior del corazón durante las labores:
| Momento del día | Regla de oración vocal | Actividad interior durante el trabajo |
|---|---|---|
| Mañana (al despertar) | 3 «Padrenuestro», 3 «Oh Virgen Theotokos», 1 «Credo» | Paz de pensamientos, gratitud a Dios por la luz del nuevo día |
| Hasta mediodía (en toda labor) | — | Repetir en el corazón la Oración de Jesús: «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador» |
| Antes de comer | 3 «Padrenuestro», 3 «Oh Virgen Theotokos», 1 «Credo» | Acción de gracias por el sustento, freno a los apetitos carnales |
| De la tarde a la noche | — | Repetir en el corazón: «Santísima Theotokos, sálvame a mí, pecador» |
| Noche (antes de dormir) | 3 «Padrenuestro», 3 «Oh Virgen Theotokos», 1 «Credo» | Examen de conciencia, perdón de las ofensas, conciliar el sueño en paz |
2. Textos canónicos de las tres oraciones
Antes de comenzar, persígnese con la Señal de la Cruz: «En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén», haciendo tres reverencias.
1. La Oración del Señor («Padrenuestro») — Se reza tres veces
San Serafín: «Esta plegaria brotó de los labios del mismo Señor Jesucristo, y por ello es la fuente y cumbre de toda oración».
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre; venga a nosotros Tu Reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del maligno. Amén.
2. Cántico a la Madre de Dios («¡Oh Virgen Theotokos, alégrate!») — Se reza tres veces
San Serafín: «Con este saludo el Arcángel Gabriel proclamó la Encarnación divina, la noticia más gozosa para la humanidad».
¡Oh Virgen Theotokos, alégrate!, María llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el Fruto de tu vientre, porque has dado a luz al Salvador de nuestras almas.
3. El Símbolo de la Fe (El Credo Niceno) — Se reza una vez
San Serafín: «En el Credo los Santos Padres compendiaron todas las verdades necesarias para la vida eterna».
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado; consustancial al Padre, por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de la Virgen María, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Y en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
En la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
3. La práctica de la Oración de Jesús durante el trabajo
El secreto fundamental de la regla de San Serafín no consiste en la recitación precipitada de textos, sino en la consagración continua de todo el día mediante la presencia de Dios [3]:
«Caminando por la calle, trabajando en el campo o en el taller, repita el hombre interiormente: «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador.» Si está en compañía de otros, diga sólo mentalmente: «Señor, ten piedad.» Y por la tarde: «Santísima Theotokos, sálvame a mí, pecador.» Haciendo esto, la gracia del Espíritu Santo descenderá sobre el alma, los demonios huirán y las faenas se coronarán con bendición» [4].
4. Calidad antes que cantidad
San Serafín alertaba contra la tentación de asumir cargas espirituales desmedidas que luego degeneran en tibieza, vanagloria o desaliento. Repetía:
«Es inmensamente mejor rezar estas pocas oraciones con arrepentimiento sincero, atención y recogimiento interior, que recitar mecánicamente decenas de cánones con la mente dispersa en el mercado. ¡En una regla pequeña hay un poder inmenso si se persevera en ella!» [5].
Fuentes canónicas
- Hieromártir Serafín (Chichagov). Crónica del Monasterio de Serafino-Diveyevo. San Petersburgo, 1903.
- Metropolita Veniamin (Fedchenkov). Luminar del mundo: San Serafín de Sarov. Moscú: Palomnik, 1996.
- San Teófano el Recluso. ¿Qué es la vida espiritual y cómo sintonizar con ella?. 1897.
- San Nicodemo el Hagiorita y San Macario de Corinto. Filocalia. Tomo V.
- Archimandrita Juan (Krestiankin). Experiencia en la preparación de la confesión. 1993.