El Salterio de la Virgen María (Salterio Mariano) es una de las cumbres más poéticas, místicas y consoladoras del patrimonio de oración cristiano. Estructurado a imitación del Salterio bíblico del rey David, consta de 150 salmos distribuidos en 20 catismas (con tres «Glorias» / estancias en cada una). En cada salmo, el texto veterotestamentario se transfigura en una ardiente alabanza a la Encarnación divina, al patrocinio maternal y a la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de nuestro Dios [1].
En la cristiandad oriental, esta obra cumbre está vinculada a la figura del célebre jerarca y hagiógrafo ucraniano San Demetrio de Rostov (Danylo Tuptalo, 1651–1709), teólogo de la Academia de Kyiv-Mohyla. Durante los siglos XVII y XVIII, este Salterio fue impreso profusamente en las imprentas de la Lavra de Kyiv-Pechersk y del monasterio de Chernihiv. Simultáneamente en Occidente, San Buenaventura compuso en el siglo XIII su Psalterium Maius Beatae Mariae Virginis, evidenciando la asombrosa convergencia del alma cristiana ante el misterio de María [2].
1. Esquema y orden tradicional de lectura
- El Salterio Mariano se reza tanto en celdas monásticas como en hogares cristianos, leyéndose una o varias catismas al día (completando los 150 salmos en 20 días).
- En cada Gloria se reza: «Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo… ¡Aleluya, aleluya, aleluya, gloria a Ti, oh Dios! (Tres reverencias). ¡Santísima Theotokos, sálvanos!».
- Al final de cada catisma se rezan el Trisagio, Padrenuestro, troparias penitenciales y una conmovedora oración a la Madre de Dios.
2. Salmos célebres del Salterio Mariano
Salmo 1: La dicha de quien venera a la Virgen
1. Bienaventurado el varón que ama tu nombre, ¡oh Virgen Theotokos!: tu gracia fortalecerá su espíritu.
2. Como árbol plantado junto a corrientes de agua, dará frutos de justicia a su debido tiempo.
3. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y benditísimo el Fruto de tu vientre, por quien hemos sido salvados.
4. Afianza nuestros corazones en tu amor, Purísima, y aparta nuestros pasos del camino de los impíos.
5. Llena nuestras almas con la dulzura de tu gracia, para que alabemos siempre tu concepción inmaculada y el nacimiento del Redentor del mundo.
6. Porque el Señor conoce a los que aman a su Madre, mas la senda de los malvados perecerá para siempre.
Salmo 50 Mariano: «Ten piedad de mí, oh Soberana»
1. Ten piedad de mí, oh Soberana Señora, pues eres Madre de misericordia; y según la multitud de tus piedades, borra mis transgresiones.
2. Extiende tu diestra purísima y lávame de mi inmundicia, y límpiame de mi pecado.
3. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi culpa está siempre delante de mí.
4. Contra Ti sola he pecado, pero a tu clemencia maternal me acojo con lágrimas.
5. Rocíame con el rocío de tu gracia y seré limpio; lávame con las lágrimas de tu oración y seré más blanco que la nieve.
6. Hazme oír gozo y alegría, y se regocijarán los huesos quebrantados.
7. Crea en mí un corazón puro, oh Theotokos, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
8. ¡No me rechaces de tu presencia y no apartes de mí tu amparo maternal!
Salmo 90 Mariano: «El que habita al amparo de la Madre de Dios»
1. El que habita al amparo de la Santísima Madre de Dios morará bajo la sombra de la Reina del Cielo.
2. Dirá a la Virgen: «¡Tú eres mi refugio y mi fortaleza, Madre mía, en Ti confiaré!».
3. Ella te librará del lazo del cazador y de la peste destructora.
4. Con su manto sagrado te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y armadura es su santa intercesión.
5. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en tinieblas.
6. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti la plaga no llegará, porque has dicho: «¡La Virgen María es mi esperanza!».
7. Sobre el león y el áspid pisarás, hollarás al dragón infernal, porque invocaste con fe el Nombre de la Madre de Dios.
Salmo 150 Mariano: Alabanza final
1. ¡Alabad a la Theotokos en sus santos; alabadla en el firmamento de su poder!
2. ¡Alabadla por sus proezas; alabadla conforme a la inmensidad de su misericordia!
3. ¡Alabadla a son de bocina; alabadla con salterio y arpa!
4. ¡Alabadla con pandero y danza; alabadla con cuerdas y flautas!
5. ¡Alabadla con címbalos de júbilo!
6. ¡Todo lo que respira alabe y bendiga a la Purísima Virgen María, Madre de nuestro Dios! ¡Aleluya!
Fuentes
- San Demetrio de Rostov. Salterio de la Santísima Theotokos. Kyiv, 1707.
- San Buenaventura. Psalterium Maius Beatae Mariae Virginis. Roma, 1596.